Tu carta en PDF no se lee bien en el móvil
Por qué el PDF funciona mal en una pantalla pequeña y cómo convertir tu carta en una página que se lea, abra el apetito y lleve a reservar.
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La carta es casi siempre lo primero que busca quien entra en la web de un restaurante. Es donde decide si le apetece, si le encaja el precio y si merece la pena reservar.
Y, sin embargo, en muchos restaurantes la carta de la web es un PDF: la carta impresa, escaneada o exportada tal cual. Tiene sentido, porque es lo que ya existe. El problema es que un documento pensado para papel funciona mal en la pantalla de un móvil. Y el móvil es justo donde lo abre tu cliente.
Aquí va por qué cuesta leerlo y cómo convertirlo en una carta que se lea de un vistazo.
Por qué el PDF funciona mal en el móvil
Piensa en lo que ocurre cuando alguien abre tu carta desde la calle, con hambre y con datos móviles:
- Hay que ampliar y desplazarse con los dedos. Una hoja A4 en una pantalla de móvil obliga a ampliar, moverse a los lados y volver a alejarse.
- Tarda en abrirse. Un PDF con fotos o tipografías pesadas puede tardar varios segundos. Cada segundo es una oportunidad para que el cliente vuelva atrás.
- A veces se descarga en vez de abrirse. Según el móvil, se abre en otra aplicación o se guarda en descargas. El cliente sale de tu web y pierde de vista el botón de reservar.
- No se puede saltar a una sección. Quien quiere ver los arroces o los postres tiene que recorrer todo el documento.
- Se queda desactualizado. Cambiar un precio obliga a editar el diseño, exportar y volver a subir el archivo. Por eso tantas cartas en PDF muestran precios de hace meses.
Ninguno es grave por separado. Juntos hacen que leer tu carta cueste más de lo que debería, justo cuando tu cliente está decidiendo dónde come.

Qué es una carta digital
Es tu carta convertida en una página web: texto real, organizado por categorías, que se adapta al tamaño de la pantalla.
No es un PDF enlazado desde tu web. Es la carta misma, escrita en la página.
La diferencia práctica es grande. El cliente desplaza el dedo como en cualquier web y lee con letra legible. Salta a la categoría que le interesa y tiene el botón de reservar siempre a mano.
Hay además una ventaja menos visible. El texto de una carta en página web es más fácil de entender para Google que un documento escaneado. Si alguien busca «arroz negro» en tu zona, esos platos escritos como texto son los que Google puede leer. En un documento escaneado, no.
Ordena las categorías como se come
Estas son las habituales en un restaurante de cocina española o mediterránea: para compartir, entrantes, arroces, carnes, pescados, postres y bebidas.
- Sigue el orden de la comida. Es lo que el cliente espera.
- No crees demasiadas. Entre cinco y ocho está bien. Si una categoría tiene un solo plato, probablemente pueda fusionarse con otra.
- Usa nombres que se entiendan a la primera. «Del mar» es bonito, pero «Pescados y mariscos» es más claro. Si quieres personalidad, acompáñalo de una palabra reconocible.
- En el móvil, deja las categorías fijas arriba. Así se salta a los postres sin recorrer toda la carta. Y siempre se sabe en qué sección se está.

Escribe descripciones que abran el apetito
Una descripción tiene que informar y hacer que apetezca, en muy pocas palabras. Una fórmula que funciona: ingrediente principal + cómo está hecho + un detalle que lo haga especial.
- Poco útil: «Arroz negro».
- Mejor: «Arroz negro con sepia y alioli de la casa, hecho en paella al momento».
Y unas cuantas reglas:
- Una o dos líneas bastan. Si ocupa un párrafo, nadie la leerá en el móvil.
- Sé concreto. «Tomate de temporada» dice más que «el mejor tomate».
- Cuenta el origen solo si es real. «Gamba de Huelva» aporta; inventarse una procedencia es un riesgo innecesario.
- Nunca inventes ingredientes. La descripción debe corresponder con lo que llega al plato, entre otras cosas por los alérgenos.
- Marca tus especialidades. Una etiqueta como «Especialidad de la casa» ayuda a decidir a quien no te conoce.
Pon los precios, todos
Hay restaurantes que prefieren no publicarlos por miedo a espantar. Suele pasar lo contrario: la falta de precios genera más dudas que un precio alto. Quien no ve precios imagina lo peor o elige un sitio donde sí los vea.
- Cada plato con su precio, alineado y fácil de ver.
- Mismo formato en toda la carta: «14,50 €», no a veces «14,5» y a veces «14,50 euros».
- Aclara las condiciones: «precio por ración», «por kilo», «mínimo dos personas» en los arroces.
- Si algo varía, dilo: «Según mercado, consulta precio del día». Mejor que dejar el hueco vacío.
- Mantenlos al día. Un precio en la web y otro en la cuenta es lo que peor recuerda un cliente.
Las fotos son del local, no de los platos
En tu página de Tevoli la carta se publica como texto: cada plato con su descripción, su precio y sus alérgenos. Las fotos van aparte, en la galería, y son del local: hasta diez, para que quien no te conoce vea dónde va a sentarse.
Lo que vende un plato es su descripción y su precio. Eso se lee en el móvil mejor que una fila de fotos.
Para las del local, con cuatro cosas basta:
- Luz natural, de día. Cerca de una ventana y sin flash. Es el truco más sencillo.
- El comedor recogido, antes de que entre el servicio.
- Encuadre limpio. Sin sillas a medias ni cajas al fondo.
- Cinco buenas antes que diez regulares. No hace falta llenar las diez.
Alérgenos: lo que no puede faltar
La información sobre alérgenos no es opcional. En la Unión Europea, el Reglamento 1169/2011 obliga a informar sobre catorce alérgenos. En España, el Real Decreto 126/2015 lo aplica también a la comida sin envasar, como la de un restaurante.
En una carta digital es más fácil hacerlo bien que en papel:
- Indica los alérgenos de cada plato, con icono y con texto, para que se entiendan sin dudas.
- Solo alérgenos confirmados, tomados de las recetas reales de cocina, nunca de suposiciones.
- Revísalos cada vez que cambie una receta o un proveedor.
- Añade una nota invitando a quien tenga alergias a consultar al personal antes de pedir.
Así es como lo hacemos en Tevoli: subes tu carta en PDF, la leemos y te preparamos una lista con cada plato, su precio y sus alérgenos. Tú la revisas plato a plato y corriges lo que no esté bien. Nada se publica hasta que tú lo confirmes.
Si tienes dudas sobre tus obligaciones concretas, consúltalo con tu asesoría o con la autoridad sanitaria de tu comunidad.
Que la carta lleve a reservar
La carta no solo informa: es el momento en que el cliente decide. Por eso la forma de reservar tiene que estar a mano mientras la lee, no solo en la página principal.
En Tevoli se reserva por WhatsApp. Tu página lleva un botón, «Reservar por WhatsApp», que abre la conversación con tu número. A partir de ahí hablas con tu cliente en la misma aplicación de cada día.
Por eso el número que das en el alta tiene que ser el que atiendes de verdad. No uno que miras de vez en cuando.
Cómo pasar tu carta del PDF a la pantalla
- Reúne la versión más reciente y comprueba que todos los platos y precios son los actuales.
- Ordena las categorías y fusiona las que tengan muy pocos platos.
- Repasa las descripciones con la fórmula ingrediente + elaboración + detalle.
- Confirma los alérgenos plato por plato con cocina.
- Reúne unas cuantas fotos del local, con luz de día y el comedor recogido.
- Sube la carta en PDF a Tevoli. La leemos y te preparamos la lista para que la revises antes de publicar.
- Enlázala desde tu ficha de Google, en el campo de carta o menú. Así quien te encuentra en Maps llega directamente.
- Fija una rutina de revisión, por ejemplo cada cambio de temporada.
Preguntas frecuentes
¿Puedo seguir usando mi PDF?
Sí, guárdalo para imprimir o para grupos. Lo que ve tu cliente en la página es la versión web: cada plato con su descripción, su precio y sus alérgenos.
¿Cada cuánto debo actualizarla?
Cada vez que cambies un plato o un precio. Con una carta digital es cuestión de minutos, así que la web y el restaurante pueden decir siempre lo mismo.
¿Puedo poner fotos de los platos?
No. En tu página, la carta se publica como texto, y las fotos son del local: hasta diez, en la galería. Un plato se lee bien con una buena descripción y su precio.
¿Sirve también para el código QR de las mesas?
Sí. Tu página tiene su propia dirección web (tunombre.tevoli.es). Un código QR que apunte a ella lleva a esa misma carta. Así mantienes una sola, al día para la web y para el comedor.
Tu carta es lo que más se mira de tu página, si se deja leer. Cuando la tengas repasada, sube tu carta y revisa la lista antes de publicarla.